Ella me llama, constante, ausente, desde lejos.
Yo huyo de ella, porque me da miedo abandonar a Casandra.
Me da miedo dejarla, tan sola, tan rosada, enfundada en sus ropas rosadas y sus bolsos de Hello Kitty.
Ella me llama y asegura que jamás recuperaré esa mochila de odios, de rencores contra el mal género, esa mochila que cargo desde que Ian murió y que jamás podré abandonar.
Ian generó ese rencor gigante contra el mal género.
Ian me despreció, Casandra - le digo - y por eso disfruté su muerte, imaginarlo agusanado , seis metros bajo tierra.
Ian te amaba - me dice ella -
¿Y cómo lo sabes?
Simple. Fuiste la única a quien le develó sus secretos...
(Continuará...)
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