Cap. 6
La sorpresa
Finalmente llegamos a un café que queda a un costado del Paseo Ahumada, donde creo que la conocían porque saludó a todos desde la puerta hasta la mesa que le tenían reservada y arregladita.Era medio cuico el lugar, pero bueno, Casandra tenía un dejo de “high class” por así decirlo, aunque cuando hablaba se volvía completamente angelical , casi divina, olvidando cualquier referencia terrenal sobre ella…
- ¿Qué se van a servir?
- Dos capuchinos – dijo Casandra - y seis medialunas, por favor…
- Altiro las traigo, niña – por su tono comprendí que la mesera también conocía a Casandra-
- ¿Idea mía o conoces a todo el mundo acá?
- Jajaja, perdona por no decirlo, pero este café es de mi papá, aunque no se aparece mucho…por eso soy conocida…
- Ehh…es bello – le dije, coqueta nuevamente – tiene una estética bastante medieval…
En efecto, el café parecía sacado de una escenografía teatral, tenía vistosas cortinas, era alfombrado, y todo era en tonos burdeos - café, lo cual le daba un cierto toque medieval, cálido y muy romántico. Daba la sensación de estar en el backstage de algún teatro francés.
Casandra jugaba con el anillo en su mano derecha y se sonreía sola, mirándome, inspeccionando mi pecho, mis ropas, mi maquillaje, mis ojos…por su manera de mirarme podría incluso decir que estaba haciendo una especie de inventario de mí, cual tigre evaluando a su presa, viendo qué tan conveniente resultaría cazarla…
De pronto nuestras miradas coincidieron, y luego de mucho silencio, Casandra me dijo: ¿te pasa algo Coni?...a lo cual respondí que “no” con la cabeza, y si no le hablé fue porque me demoré mucho en elaborar las palabras justas…
- Coni, quizás estás preocupada porque apenas te conozco y ya te invité a salir…
- No, niña, no es eso…
- -Interrumpiéndome- es que Coni, hay algo que quiero decirte…
- Dime…-nerviosa imaginé cualquier cosa-
- Es que no sé, me caes regio, linda, y me gustaría que fuésemos amigas, te parece?, no sé , frecuentarnos más?…
- Ah claro, porqué no…
- (Suspiro mío)
En eso estábamos cuando nos trajeron el capuchino en una taza de vidrio muy estilizada y las medialunas…
Conversamos –entre nerviosas y coquetas - acerca de lo que hacíamos: de los estudios, nuestras familias, dónde vivíamos, nuestros amigos, y creo que ambas dejamos a propósito de lado el tema “relación de pareja”… Cuando nos quedaban apenas dos medialunas, me atreví
- Casandra ¿estás comprometida? – pregunté nerviosa-
- No…lo dices por este anillo?
- Sí, es que como está en tu mano derecha…
- Jajaja, no, es que era de mi abuelita, bueno, mi familia es muy de tradiciones, entiendes, linda? Pero no, no tengo pareja, estoy sola hace seis meses ya… Entonces, no sé, es como una cábala este anillo, siento que cuando lo llevo puesto me pasan cosas buenas, como conocerte a ti, por ejemplo…
- Jajaja, pero si yo no tengo nada de especial…
- Sí Coni, lo eres, eres una niña inteligente, simpática, bella, el hombre que esté a tu lado debe estar sumamente feliz…
- No Casandra, - dije incluso con un tono feliz - estoy sola hace más de un año, mi ex falleció, en un accidente…
- Pero como niña! Estás sola entonces? Tan bella y tan sola?
- Jaja, no sé si tan bella pero sí bastante sola…
Luego de esta conversación las cosas cambiaron entre las dos…yo, aunque llevaba muy presente el recuerdo de Ian, pensaba que tenía pleno derecho a enamorarme nuevamente, a sentirme deseada, después de todo Ian siempre me dijo: el día que me pase algo, debes buscar a alguien que te haga feliz…
Salimos con Casandra del café, luego de una “presentación” ante sus empleados y amigos, como una “nueva amiga”, aunque la coquetería de la conversación la tengo grabada en mi mente hasta hoy y es uno de los recuerdos más vívidos y felices que tengo de Casandra, de sus ojos brillando cuando se dio cuenta que yo no tenía pareja, de su mirada intrusa, atenta siempre, mirándolo todo, en todos lados…tan bella, tan increíble, por decirlo de alguna manera
- Ya pues Coni, debo irme, tengo pruebas esta semana y algunos trabajos…
- Te tinca si nos juntamos el sábado, y vamos al cine?
- Por supuesto! Llámame, a cualquier hora no más
- Suerte niña en todo…cuídese
En ese “cuídese” creo que fui coqueta, pero Casandra se vio halagada y al besarme en la mejilla noté una gran sonrisa en su rostro…era evidente que las dos no éramos lesbianas, pero había un “algo”, una especie de niebla que envolvía nuestras conversaciones.
Justamente esa niebla me cubría y me empapaba de ella, de su color rosado, de su delicioso aroma…
¿Casandra me quería?, no lo sé, pero se estaba dejando llevar por mis juegos de seducción…

1 comentario:
holaa!!! si, por fin te posteo... sorry, pero tu sabes... soy multifacetico jajajaja xD!! naaa... leyendo detenidamente su historia de amor lesbico, me parece interesante tu manera de crear la atmosfera. Como bien dices, yo no manejo teoria, sino que solo forma. Sigo pensando que es una historia super delicada y sensual. Besitos migoshin y gracias por sus arreglos!!
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