miércoles, 29 de agosto de 2007

Aprendiendo contextualmente: Conceptos pedagógicos de Paulo Freire

La educación siempre ha sido y seguirá siendo un desafío, los tiempos cambian, la estratificación de la sociedad y las personas, sobre todo, cambiamos, de las más diversas maneras. Se abren nuevas necesidades y por ende se necesitan nuevas formas de enseñanza, que de alguna forma re-motiven a las personas en la interesante y gratificante experiencia del aprender. El presente ensayo tiene como objetivo exponer algunos conceptos de la dialéctica de Paulo Freire.

Enseñar - aprender: roles intercambiables en el aula

Es cierto que dentro del aula existen dos “niveles” por así decirlo: el educando y el educador, sin embargo esta concepción “simplista” de la pedagogía nos muestra que claramente el alumno, estaría en desventaja de su educador, por su carácter de aprendiz, y en ocasiones esta diferencia podría incluso hacerle ver a su maestro como una autoridad ante la cual debe, inevitablemente, aprender los conceptos que le enseña. Por cierto que este modelo no es el mejor, ni mucho menos el más pedagógico. Paulo Freire nos muestra que en el aula los papeles deben ser: educador– educando y educando-educador. O sea el maestro aprende de su alumno y el alumno también enseña a su maestro, puesto que el educador está en una constante capacitación que no sólo se haya en la teoría sino también en la práctica- tema que trataremos más adelante- por lo cual el alumno día a día le mostrará al maestro en la praxis misma nuevas formas y métodos de aprendizaje que antes le eran desconocidos, nutriendo a su maestro de nuevos conocimientos y al mismo tiempo el educando se siente más persona, más valioso y más importante, lo cual lo conduce a un aprendizaje más suave y natural.

Teoría- práctica: el error de la dicotomización

En ocasiones, al enseñar, se incurre en el error de separar la teoría de la práctica, de crear sesiones de aprendizaje en donde se realiza o una o la otra cosa, creando una distancia entre ellas muchas veces difícil de eliminar, lo cual nos deja un aprendizaje incompleto, que descontextualiza y elimina lo cotidiano, que es siempre importante para adquirir un concepto completo, una visión ligada a lo esencial y a lo físico, que llegue a una realidad donde el hombre sea capaz de “leer el mundo y leer las palabras”. Leer el mundo alude a la idea de contemplar conceptos en lo cotidiano, de manera casi inconsciente, aprendiendo en el día a día, en cambio leer las palabras es aprender de la teoría misma, de los libros. El aprendizaje completo se obtiene al fusionar ambos aprendizajes, al relacionar contextualmente los conceptos aprendidos y mediante ellos obtener una visión de mundo que nos humaniza y nos vuelve más personas, al permitirnos vernos como hombres que podemos reconstruir el mundo, desde nuestra posición social que siempre es importante, independiente del nivel que tenga en la escala de la cultura donde vivimos.

Textos de consulta como disciplinadores

Ya hemos visto anteriormente que no basta solo la lectura de las palabras para alcanzar una inteligencia completa del texto que se lee, sino que además debe contextualizarse. A esto ahora le sumamos la complementación de la información recibida con enciclopedias, diccionarios, manuales, y otra serie de textos de consulta que son de vital importancia para llegar a conceptos más completos. Sin duda es imprescindible que el alumno o quien estudie tenga a mano este material, y se acostumbre a su uso, lo cual a mi parecer es signo de interés en lo que se estudia y no solo un mero recorrido de palabras sin necesidad de ahondar en ellas. Una búsqueda que vaya más allá de un texto siempre será catalogada como seria ya que el estudiante está reflejando un interés mayor en su aprendizaje lo cual lo hace un mejor aprendiz. Esta forma de estudio además disciplinará al educando ya que con el tiempo su costumbre será tal que se le hará difícil el estudio sin el uso de estos textos de consulta. Esta disciplina mejorará la calidad de su aprendizaje y lo hará más completo.


El miedo como agente paralizante de la actividad de estudio

Un importante inconveniente al momento de iniciar un estudio o una lectura es sin duda el miedo, el miedo de no lograr una comprensión cabal de lo que se lee y este miedo muchas veces puede incluso paralizar al aprendiz, en su desesperación por no ser capaz de sortear las dificultades que presente este camino del aprender. Lo complejo de este miedo es que si crece produce sensaciones de pánico que pueden lleva al alumno a sumirse en miedos, muchas veces infundados, o con bases bastante vagas, que no justifican en absoluto el abandono de una lectura solo por su “extrema dificultad”.Una lectura que sea necesaria en un aprendizaje debe ser abordada con la mayor cantidad de recursos posibles – ya nombrados anteriormente – y no sólo leída en forma mecánica. Puesto que el leer de manera mecánica se asemeja bastante a la concepción “bancaria” de la educación donde el educador “deposita” los conocimientos sobre el alumno quien simplemente los asimila de esa forma, y cierra su realidad a la sola visión del profesor.
En síntesis este miedo no debe paralizarnos, ya que siempre tendremos instrumentos de aprendizaje que nos ayudarán en la ardua tarea del aprender.
En conclusión podemos repasar los postulados de Freire respecto de una educación más humanizadora : basada en la personalización de la enseñanza, el intercambio de roles en el aula, el no tener miedo a no poder aprender y en la eliminación de las dicotomizaciones, nos llevan a una reflexión bastante interesante y profunda respecto de qué es el enseñar, y lo importante que es esta tarea en las vidas de los individuos. Puedo concluir diciendo que todos, sin diferencia, merecemos una educación digna, eficiente y clara, que nos haga más y mejores personas

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