“Catalina De Eráuso ha vivido, y su vida fue una vida exasperada…”
(José María de Heredia, Prefacio a la edición de 1918 de “La monja Alférez”)
MÁS DE UNA MONJA ALFÉREZ
En “Historia de la Monja Alférez. Doña Catalina de Erauso, escrita por ella misma” encontramos un relato de características históricas, que nos cuenta bajo un único narrador – que es Doña Catalina – las peripecias que le sucedieron desde que nació, huyó del convento, hasta que fue Alférez y se queda en Nápoles, donde se corta la historia original.
El narrador es uniforme durante toda la obra, es protagonista y nos relata con precisión todos los hechos sucedidos a lo largo de su vida. Sin embargo, y para ser un relato que se supone cuenta en retrospectiva lo que sucedió hace ya bastantes años, llama la atención que los diálogos y los detalles de los sucesos sean narrados con tanta precisión. No se trata de cuestionar la veracidad histórica del texto, la cual está respaldada por numerosos documentos legales de la época, entre ellos la partida de nacimiento de Doña Catalina, y certificaciones de personajes reales que dicen haberla conocido en el ejército y dan fe de su valentía y su cargo de Alférez obtenido en la Guerra de las Indias en América, sino más bien de rescatar el valor meramente literario que posee esta valiosa obra, que durante muchos años fue considerada como “un libro raro” por numerosos estudiosos, muchos de los cuales incluso pensaron que tanto documento de respaldo “[bien] podría ser un intento de legitimar una falsificación” (Gallardo, 2005;178).
Posteriormente a esta Autobiografía de la Monja Alférez hay numerosos escritos ficcionales, algunos aspirando a continuar de manera apócrifa sus aventuras, y otros a recrear su historia, en forma de novela, como en Confesiones de la Monja Alférez de Carlos Keller en 1972, y más recientemente, en Confesiones de la Monja Alférez en el 2005, bajo la autoría de Juanita Gallardo.
Todas estas novelas se basan en el mismo personaje histórico y básicamente realizan el mismo recorrido geográfico que hace la protagonista en su autobiografía, sin embargo cambia la recreación de los sucesos y la manera de narrar.
Si bien no tenemos certeza respecto a que haya sido la propia Catalina quien escribió su primera autobiografía, puesto que “[la autobiografía] publicada en 1625 en Madrid y basada sin duda en datos proporcionados por ella, (…) fue redactada por otro, lo que queda en evidencia por la numerosas contradicciones e incorrecciones que contiene, sobre todo en lo referente a la cronología” (Keller, 1973:6)
Más allá de indagar en la veracidad de este relato, lo que nos interesa es analizar el viaje que realiza Catalina por América y Europa, en el cual se manifiestan muchas similitudes con el pícaro propio de la literatura española del s.XVI – XVII.
RESUMEN DE LA HISTORIA
La historia comienza en 1585, cuando nace Doña Catalina de Erauso, en 1589 es entrada al convento a la edad de cuatro años y huye en 1600, fecha en la cual tendría quince años. Se traviste de hombre y llega a Vitoria donde se asienta con Francisco de Cerralta, quien la maltrata para enseñarle latín, por ello Catalina le roba un dinero y se va de allí. Llega a Valladolid y se hace paje de un secretario del Rey, se hace llamar Francisco de Loyola y se queda siete meses, de allí huye porque ve a su papá que la anda buscando y no la reconoce, se va “sin saberme yo qué hacer ni adónde ir, sino dejarme llevar del viento como una pluma” (Eráuso ,1918:5).
Llega a Bilbao y la apresan por defenderse de unos muchachos, se va a Estella donde se hace paje de don Carlos de Arellano, allí está dos años muy bien y “pasado este tiempo, sin más causa que mi gusto dejé aquella comodidad…” (Eráuso, 1918:5). Esto deja entrever las ansias de aventura que tenía Catalina, ya que quería vivir lo que la sociedad, por ser mujer, le negaba, quería vivir una vida aventurera y no rendirle cuentas a nadie de sus acciones.
Luego toma un navío y se va a Sanlúcar, en 1603, donde se hace grumete con el Capitán Esteban Equiño, tío de ella. Llega a Cartagena de Indias y allí le roba quinientos pesos y se va a Panamá con un mercader que le da empleo, atendiendo su tienda en Saña. Un día Catalina tiene un pleito con un hombre y le corta la cara, su amo la salva del peligro pero le pide que se case con Beatriz de Cárdenas, la cual acosaba a Caralina – creyéndola siempre hombre – y ella huye, su amo le pasa una tienda en Trujillo y hasta allá la sigue el hombre al cual había herido anteriormente. Ella se defiende con los criados de la tienda y mata a un hombre. Llega el corregidor y Catalina logra salvarse entrando a una Iglesia , su amo la va a buscar y le paga sus sueldos para que se vaya a Lima. Allí se acomoda como vendedora con otro mercader, el cual la echa a los nueve meses porque Catalina se había inclinado a seducir a una cuñada del mercader. Allí entones sienta plaza de soldado y llega a Chile, donde gana una bandera y por su valentía es nombrada alférez, cargo que le dura cinco años, luego mata a dos hombres, y a su hermano en un duelo, por error, y huye a Tucumán.
Por el camino pasa gran hambre y fatiga, unos hombres la rescatan y la llevan a una casa donde intentan casarla con una chica muy fea, pero ella huye y un canónigo después también quiere casarla con su sobrina, la cual le regala muchas cosas , pero Catalina vuelve a huir. Se va a Potosí, con un hombre, y por el amino le sale un par de pleitos. En Potosí se acomoda como camarero con un amo, el cual la despide porque tiene problemas de pleitos. Luego se enrola en una campaña para calmar unos alzados y vencen, aquietando la ciudad. Estuvo dos años como ayudante de sargento mayor, se va a los Chuncos con este sargento y allí ayuda a pacificar a los indígenas, matan a muchos de ellos pero ella y sus compañeros querían quedarse con el oro del territorio, que era abundante, no los dejan hacer tal cosa y se van todos, ella parte a La Plata, donde se acomoda con Doña Catalina, señora principal, la que luego tiene un pleito con otra señora – Doña Francisca -, en esta pelea un indio enviado por doña Catalina le corta la cara a Doña Francisca, y culpan a Catalina de Eráuso por este hecho – siguen creyéndola hombre - , sin embargo Catalina es absuelta, huye de ahí yéndose a Las Charcas y allí el mismo amo que no había podido emplearla por tener pleitos, le da trabajo y la manda a hacer harina y venderla a buen precio, le va muy bien, pero le sale un nuevo pleito, hiere a un hombre y huye a Piscobamba, allá jugando a las cartas tiene otra afrenta y mata a un portugués, la acusan pero ella niega todo y la condenan a la horca, pero a último minuto es absuelta. Se va a Cochabamba a ajustar unas cuentas de su amo con un señor llamado Chavarría, el cual le paga a Catalina, pero luego la esposa de Chavarría le pide que la salve de su marido, Catalina la lleva hasta el convento donde estaba la madre de esta mujer, pero pelea igualmente Catalina con Chavarría, allí es herida y la cuidan en el Convento de Franciscanos durante cinco meses. El amo de Catalina la va a buscar y aclara todo, a Catalina, por intercesión de la mujer que salvó, la nombran alguacil y hace justicia en Mizque y Piscobamba. Luego se va a La Paz y allí en un pleito mata a un criado, la condenan a muerte y ella, al recibir la comunión, grita ¡Iglesia me llamo!, ante esto se alborota la Iglesia, pero finalmente es absuelta y un clérigo le da una mula y dinero, y ella se va de allí. Llega al Cuzco y es culpada por un crimen que ella no había cometido, pero finalmente se aclara su inocencia, se va a Lima y allí pelea contra un holandés por el ejército, se salvan solo tres hombres, entre ellos Catalina. Estuvo en poder de los barcos enemigos que los habían raptado cerca de un mes y los dejan en la costa de Paita, de ahí un hombre los viste y los encamina a Lima. Allí Catalina compra un caballo bueno y barato, el cual resulta ser robado, pero ella con su astucia e inteligencia logra salir del pleito mostrándose inocente. Se va al Cuzco y allí tiene un pleito con el nuevo Cid, sale ella herida y mata al nuevo Cid a las puertas de una Iglesia, es confesada y curada y ella devela su identidad al cura como secreto de confesión, éste sólo se admira y la absuelve. Demora tiempo en sanar y finalmente sale a Guamanga con ayuda de algunos hombres. Camino al Cuzco topa a amigos del nuevo Cid que querían prenderla pero no lo consiguieron, en Huancavelica también intentan prenderlo pero logra huir a Guamanga. Llega allí, vende su caballo y se maravilla con la gran ciudad, intentan prenderla nuevamente y el Obispo de Guamanga la salva, al otro día Catalina se revela por completo ante el Obispo y éste se maravilla mucho con sus historias, luego la manda poner en un Convento para que profesara, se extiende la noticia de la existencia de una “Monja Alférez” y mucha gente acude a verla, dos años y medio después, deja el convento al saber Catalina que nunca había sido Monja profesa debido a la corta edad a la cual había abandonado el Convento. Mucha gente importante va a verla y finalmente vuelve a España, en el año de 1624. Allí hace relación al Rey sobre sus servicios prestados a la Corona y es recompensada en dinero por sus labores. Luego se va a Génova y tiene un pleito donde acude mucha gente y Catalina huye sin ser vista. Llega a Roma y pide al Papa Urbano VIII que le de licencia para seguir su vida en hábito varonil, la cual le es concedida luego de que Catalina le hace relación de todas sus aventuras como Alférez. Allí mucha gente acude a verla y se maravilla de su historia, Finalmente llega a Nápoles y su relato termina así “…me dijo una : Señora Catalina ¿adónde se camina?. Respondí : Señoras p….a darles a ustedes cien pescozones y cien cuchilladas a quien las quiera defender. Callaron y se fueron de allí” (Eráuso, 1918:31)
Luego del relato hay una serie de documentos históricos que avalan la historia, entre ellos una partida de nacimiento de Catalina y algunos testimonios de personas que la conocieron y dan fe de su labor como soldado y alférez.
SIMILITUDES CON EL PÍCARO
Como vimos en el resumen, la vida de Catalina fue bastante vertiginosa, pasó por muchos amos y pendencias, de las cuales siempre salió bien, como buena pícara, ya haya sido por Fortuna o por Divina Providencia.
Su vida estuvo llena de peligros, los cuales le añaden mayor intensidad a las aventuras que ella siempre quiso vivir.
El pícaro, el cual pretendemos comparar con Catalina, -en cuanto ambos son personajes de la literatura española, aunque Catalina además es un personaje histórico - es definido como:
“Suele ser un muchacho joven, (…) tiene un origen extremadamente humilde, su vida presente es deshonrosa (…) sirve a varios amos durante su vida, es astuto y tiene conocimiento práctico de la vida, cuando su situación social o material mejora, no lo hace por mucho tiempo, (…) suele ser ladrón y se mueve dentro del mundo de la delincuencia y al margen de la sociedad, apenas tiene moralidad…”
A estas características podemos agregar que su vida generalmente es errante y llena de pleitos y malos entendidos de los cuales sale el pícaro con notable astucia. En La Monja Alférez, tenemos a Catalina como personaje principal, la cual huye de la vida a la cual había sido llevada por su familia para recorrer el mundo y conocer más. Vemos en este punto, una vez leído el resumen del relato, que Catalina cumple con varias de las características ya mencionadas. Ella es muy dada a las aventuras y muchas veces cambia de amo sólo por salir a andar más por el mundo: “…estuve dos años, bien tratado y bien vestido. Pasado ese tiempo, sin más causa que mi gusto, dejé aquella comodidad…”(Eráuso,1918:5).También nuestro personaje, ya convertido completamente en hombre, realiza robos y anda por el mundo sin mayor preocupación que la de vivir “…yo le hice un tiro cuantioso a mi tío, cogiéndole quinientos pesos (…)salté a la tierra, pero nunca más me vieron…” (Eráuso, 1918; 6) , además protagoniza numerosos hechos de sangre junto a otros hombres en los cuales brilla su valentía y no da un ápice de miedo o cobardía , ni siquiera en los momentos más difíciles, como cuando se ve en peligro de muerte : “Yo al punto volví la forma que tenía en la boca y recibila en la palma de la mano derecha, dando voces :¡Iglesia me llamo!¡Iglesia me llamo!” (Eráuso, 1918;21).
Esta maniobra le sirve para huir de su pena de muerte y seguir su vida errante por el mundo, ya que Catalina no sólo era valiente sino que además muy inteligente tanto para evadir sus responsabilidades, como para ocultar su verdadera identidad.
Vemos también que la vida de Catalina fue muy cambiante : “¡ Quién me dijera que esta serenidad me durase poco tiempo y que presto de ella había de pasar a grandes trabajos!” (Eráuso, 1918 : 7) tal como le sucede a la mayoría de los pícaros de la literatura española, los cuales logran establecerse un tiempo tranquilamente pero luego caen en peores desdichas. Entre los pícaros más famosos encontramos El lazarillo de Tormes (1554, Anónimo) y La vida del pícaro Guzmán de Alfarache (1599, de Mateo Alemán).
También, en La Monja Alférez podríamos decir que encontramos la estructura de falsa autobiografía de la novela picaresca, la cual “está narrada en primera persona como si el protagonista narrara sus propias aventuras…” , ya que no tenemos certeza sobre la autoría de La Monja Alférez, la cual, como dijimos anteriormente, bien pudo haber salido de su pluma o del relato de ella hacia un tercero.
Sin embargo en nuestro personaje no se cumplen varias características del pícaro , como la ascendencia pobre y marginal, la cual no podemos apreciar bien puesto que se habla muy poco de su familia, a diferencia de las novelas picarescas donde se describe el ambiente familiar como inhóspito, el cual prácticamente empuja al pícaro a salir a ganarse debido a su pobreza. Tampoco se dan la falta de educación típica del pícaro y la ideología moralizante que se representa en la novela, ya que Catalina traía una buena educación desde el Convento, e incluso aprendió latín, lo cual estaba prácticamente vedado para las jóvenes de la época por ser un rasgo predominantemente varonil el estudiar o instruirse en artes y ciencias. Catalina huye por gusto del Convento, no por necesidad como la mayoría de los pícaros, además si bien tiene varios sucesos de armas y pleitos, éstos no son del todo deplorables ya que muchas veces ella sólo estaba asegurando su bienestar.
La estructura itinerante se da en La Monja Alférez, ya que Catalina sirve a varios amos, de distintas capas de la sociedad (sacerdotes, generales, mercaderes, etc) Pero no se muestra a éstos como entes negativos.
Sí se muestra una cierta crítica a la sociedad en cuanto se ve que hay personas aficionadas al juego, ambiciosas y que siempre viven del descuido o el engaño hacia los demás, aunque esta crítica no es tan predominante en la obra. Cumple con el final abierto de las novelas picarescas, en las cuales podrían continuarse infinitamente las peripecias del pícaro, el cual no evoluciona, o no siempre alcanza su objetivo, y quizás precisamente por eso es que se han escrito tantas reconstrucciones de La Monja Alférez.
Podemos decir, entonces, que Catalina, en cuanto se enmarca en La Monja Alférez se constituye con varios rasgos similares a los del pícaro, con leves cambios, y ello quizás pueda deberse a la contemporaneidad del manuscrito (1625 – 26) con las novelas picarescas. Por eso quizás hay mucho que indagar en cuanto a la posible autoría de esta obra, la cual sin duda se vio influida por la tendencia picaresca de la época.
BIBLIOGRAFÍA
Eráuso, Doña Catalina de: Historia de la Monja Alférez, escrita por ella misma. Madrid: Tipográfica Renovación, 1918
Gallardo, Juanita : Confesiones de la Monja Alférez, la verdadera historia de Catalina de Eráuso. Santiago de Chile. Seix Barral, 2005
Keller, Carlos : “Verdad y ficción en “La Monja Alférez”. El Mercurio (Santiago de Chile) (27/05/1973) : p.6
BIBLIOGRAFÍA ELECTRÓNICA
http://es.wikipedia.org/wiki/Novela_picaresca [01/07/2007]
http://mld.ursinus.edu/~jarana/Ejercicios/Self-Check/Lazarillo/lazaro.html [04/07/2007]
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